LA CUEVA
La vida es un sueño
y tu
duermes profundamente
Me acosté rendida por el cansancio vencida por la tristeza y el llanto, dormí profunda y serena, dormí uno o dos días, hasta que un ruido devastador me despertó, entre las ramas salí corriendo y atemorizada me escondí en una gigante cueva, convencida que allí estaría más segura; sentí un calor agudo asfixiante y acercándome a la entrada advertí la llegada de la noche, la oscuridad de la cueva se hacia más temible y profunda dentro, en las ardientes concentraciones de lava que la componían.
Ningún ruido asaltaba la oscuridad impenetrable de aquel aposento, no se sentía tampoco, ningún movimiento dentro de ella antes de entrar a la cueva los rugidos como de un león gigante habían cesado y el bosque se impregnaba de una tensa calma, todo esto como una señal provisoría de mi destino o más bien como voces de bienvenida que antiquísimos seres mitológicos te daban. Fue así como en la distancia empecé a reconocer tu figura humana.
- ¿vendrías hacia mí? ¿acaso estabas seguro de desearme ahora? ¿vendrías sólo en búsqueda de la cueva?-
Aun sin comprender como te atrevías a visitar mi bosque a tan altas horas de la noche fui a esconderme para que no notaras mi presencia, a medida que te ibas acercando el calor de la lava se hacia más fuerte y abrasador, me aterro ver como los pozos de la cueva ebullian como exaltados, como si la cueva en sí se excitara con el sólo advertir tus pasos sobre ella, también se movían en círculos y formaban extrañas imágenes una bandada de gaviotas que pasaba por allí , comprendí que este lugar ya era tuyo antes y descubri que no sabia como había llegado hasta ahí, ni por que después de tantos años habías vuelto ¡oh! Tarde demasiado, ya no tenia oportunidad de evitarte, yo no soy quien debe huir y por lo tanto no encuentro la manera de hacerlo, ahora sólo podía cerrar los ojos tratando de evitar que tu mirada penetrara mi alma; descubrí en tu rostro esa sonrisa seductora que a veces tenias aquella maliciosa e infantil sonrisa que me cautivo, así al compás de los árboles fríos, el viento estremecedor y la danza de las gaviotas me entregué a ti, te acogí con una necesidad pasional, como si hubiera llegado allí para esperarte, para pertenecer a tus ansias.
- por fin llegas- te dije.
Me tomaste el brazo y subiste la mano suave y tenaz sobre mis muslos vi entonces en tus ojos la agonía de una ilusión y el nacimiento de un deseo más imediato.
Venias a buscarme porque soy el caliz que te permitira transmutar tu vida en una existencia más vaga, más efimera y solitaria.
- ¿ por cobardia?
- No lo sé
- No, no por eso, sino por simple hedonismo-
Me besaste y te dije la palabra que cierra el pacto
- INVITADO
Sonreíste de nuevo pero ahora sin cautivarme.
¿Acaso entonces sabias lo que era la muerte?
- No por favor…
- ¿no te advirtió nadie lo que significa ser mi amante?
- No.
- Significa colmarte de un eterno placer mientras te desvaneces de la memoria de tus vivos, de tu propia memoria.
Kelly Tabares H.
Todos los derechos son reservados.
Quien se atreva puede copiarla, difundirla, y adjudicarsela me quitaria el peso de lo mal escrito.

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