sábado, 1 de septiembre de 2012

Poema III


Siento aún después de muchos siglos el olor del opio en mis manos

Siento esta tibia zozobra  de un segundo después

Siento miradas, espirales del tiempo que vienen hacia mí

Pedacitos de fuego con caras maquiavélicas que se desboronan de pronto

Siento la voz de todos los poetas terminando sus libros en mi cabeza

Te siento correr en mis venas, como contaminas mi sangre con tus deseos.